Mártires MSC

Mártires MSC

Misioneros del Sagrado Corazón. Beatos Mártires MSC.

DIERON LA VIDA

En la historia de la Provincia MSC española no podía faltar la paradoja de la vida cristiana. El Maestro «pasó haciendo el bien», y terminó crucificado en su juventud. También algunos miembros de la Provincia, en horas de tinieblas y de persecución religiosa, fueron arrebatados injustamente de este mundo.

El 6 de mayo de 2017, en la catedral de Gerona, tuvo lugar el primero de los momentos gozosos para los Misioneros del Sagrado Corazón. Los siete Mártires de Canet de Mar fueron beatificados. Estos MSC de entre 20 y 28 años habían sido inmolados el 29 de septiembre de 1936 en Seriñá (Gerona), durante la Guerra Civil española.

El segundo momento de gran gozo para nuestra congregación tuvo lugar el 23 de abril de 2021 en Santa Cruz de El Quiché en Guatemala. Tres misioneros españoles, los PP. José María Gran, Faustino Villanueva y Juan Alonso y siete laicos MSC quichés. Todos fueron asesinados en los primeros años de la década de los 80 por el ejército guatemalteco.

Nuestros misioneros en Guatemala no buscaron directamente el martirio, pero podían haberse retirado a tiempo o podían haber negado de palabra o de obra su condición de religiosos o sacerdotes, abandonando su comunidad y su misión. Ante la sinrazón y el absurdo de las fuerzas armadas, rubricaron con su propia sangre su firme voluntad de permanecer fieles a Dios y a los hermanos. Si el móvil para segar la vida de los mártires del 36 en España fue la fidelidad a su fe y consagración religiosa, la opción y compromiso con los más pobres fue lo que llevó a la muerte a los mártires de los 80 en Guatemala.

Otros tres MSC, también en 1936, fueron sacrificados en Barcelona, y dos más murieron violentamente, en torno a los 80, en nuestras misiones de Centroamérica, sencillamente porque enseñaron y vivieron el mensaje evangélico de liberación propuesto por Jesús de Nazaret.

Volvieron a cumplirse las palabras del Señor sobre el grano de trigo que ha de caer en tierra y morir para dar fruto abundante, y aquello de «sangre de Mártires, semilla de cristianos». En España y en nuestras misiones de Centroamérica brotaron con abundancia las vocaciones MSC.

Y sigue viva y operante la invitación de las Constituciones de los Misioneros del Sagrado Corazón: «Siguiendo el ejemplo de Jesús, nos esforzaremos por llevar a los demás a Dios con bondad y dulzura, para unirlos a Él mediante el amor y librarlos del temor. Confiando en la gracia de Dios, estaremos dispuestos a dar, si es preciso, nuestra vida por ellos«.